Marialejandra Díaz Roldán, mitad olavarriense, mitad santiagueña, totalmente maestra y artista

Cultura local 04/10/2020 Por Primera Info
En una entrevista con Primera Info, la docente, bailarina, artista, nacida en Olavarría pero con padres santiagueños, contó sobre el espectáculo que brindará el próximo jueves por las redes de Foro Olavarría desde El Portón del Arte y también de su vida y sus sueños.
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Marialejandra Díaz Roldán (50) -sí, su nombre se escribe todo junto-, desde los 7 años que vive con la danza en sus entrañas. Es de Olavarría, pero se siente santiagueña porque sus padres son de allí y por sus venas corre esa sangre también en la que el baile está metido en su esencia de vida.

Es de las mejores y el mundo artístico la ha llevado por todo el país, pero también por el exterior (Estados Unidos, adonde fue con sólo 11 años, en el Ballet Houston, y becada en el ballet de los Angeles, también en Nueva York; Brasil, Holanda, Bélgica, Canadá, Perú, Africa, Uruguay y Chile) y será una de las figuras del calendario de octubre del Foro Olavarría. Pero en una charla no sólo habló de lo que presentará por streaming, sino que también hizo un recorrido por su vida y contó sobre sus próximos objetivos.

¿Cómo es el espectáculo que vas a presentar este jueves 8 por Internet?

Fui invitada por el Foro Olavarría para participar del ciclo de artistas locales, ya que tienen un espacio de encuentro. A mí ya me habían convocado para julio, pero justo estaba en un proyecto personal y me era imposible estar, porque tenía una beca en la que debía estar tres encuentros por semana de seis horas intensivas. Así que pasamos la fecha para octubre. Ahora me agarra con una obra importante para mí, así que les dije de hacer una propuesta interactiva, performática, donde se pueda jugar desde diferentes estéticas y no quedar mostrando o bailando sólo yo. Sino compartir con otros artistas lo que voy a presentar, que se llama Trémulo, que tiene que ver con un estado de agitación, de vibración, donde lo más importante es el cuerpo. El lenguaje que va a hablar es el cuerpo, a través de lo sonoro ya que habrá música acústica ya que estarán Juan Vilchez y Gabriel Zangara, con la voz de Carla Moura y los chicos de teatro de la escuela El Portón, y una narradora que es Liz Herrera. Lo que haremos es ir uniendo diferentes lenguajes desde una propuesta sonora donde el cuerpo irá vibrando a través de ese aporte, y después contaré con la participación de Marcelo Góngora, para presentar un lenguaje a través de la luz y de la imagen.IMG_20200930_175752833

 

¿Es un desafío llegar al sentimiento de la gente a través de Internet?

Sí. Totalmente. No es lo mismo que lo presencial. Lo virtual es otra cosa. Pero el streaming también permite llegar a lugares recónditos, que no pensabas llegar, que te puedan ver en un lugar que no tengan un espacio artístico o un teatro o una sala para hacer espectáculos. Por ese lado es positivo. Por el otro, uno depende de la conexión.

¿Esto es un reencuentro artístico con la gente de Olavarría?

Yo ya vengo haciendo una propuesta interactiva. A mí me gusta la vanguardia y me gusta el arte de la multimedia. Siempre digo que el artista debe estar no al servicio de lo que circula sino con propuestas interesantes, y creo que la vanguardia permite eso. Me encanta compartir con otras estéticas, porque siento que el arte crece en lo colectivo. No creo en un arte individual de vidriera, porque no me interesa. Ya lo hice mucho tiempo como bailarina perteneciendo a un ballet estable, si bien no en el país pero compartiendo con compañías que tenían un director, una producción y un montón de maestros donde yo estaba sujeta, artísticamente, a trabajar lo que se hacía ahí. Yo soy una artista versátil que me encanta estar siempre aprendiendo y explorando otros lenguajes, que soy inquieta, y eso se ve en cada estética y en cada propuesta. Y de alguna manera encontré artistas que aprecio mucho, que son locales, que nos fuimos conociendo en este camino y estamos desde El Portón, y también trayendo otros proyectos de Buenos Aires para que se vean en la ciudad. Y que otros artistas tengan esa posibilidad.tn_IMG_20200930_175842528

 

Lo que no es fácil tampoco…

Seguramente. Pero eso es algo que defiendo: dar la oportunidad a otros que quieren hacer el camino artístico, acercarlo al profesionalismo que no tiene que ver solamente con la paga sino en cuanto al hacer, lo que implica el artista para llegar a determinados escenarios, festivales o teatros. Y estoy contenta porque desde El Portón, desde que salí de la Escuela Municipal de Danzas donde estuve dos años trabajando como tallerista. Yo me alejé de las escuelas municipales y me hice independiente, lo que siempre cuesta un poco más. Pero la gente me siguió y hoy celebro tener tres intérpretes de danza contemporánea que están en lugares a los que no se llega de un día para el otro: tengo dos intérpretes que entraron en la UNA (Universidad Nacional del Arte) y otro en el Centro Cultural San Martín. Si bien tienen que trabajar ahora via zoom, pero fueron cuatro años de proceso de estudiar conmigo danza contemporánea y técnicas de movimiento para poder llegar a audicionar, por lo que como maestra me siento feliz. Es un logro importante para la ciudad, ya que a la gestión cultural es necesario acompañarla también desde muchas perspectivas. Como maestro hay que estar ahí.

¿Cuándo, cómo y por qué nace El Portón del Arte?

Nace hace muchos años. Mi papá (Norberto Luis Díaz, el “Chango” o el “Negro”, fallecido), ya que yo vengo de una familia en la que son todos santiagueños, todos artistas, narradores, vidaleros, bailarines, mientras que mi mamá (Yolanda Roldán, la famosa de las empanadas santiagueñas). Y como familia Díaz y familia Roldán hemos pasado el contexto histórico que atraviesa la Argentina y Latinoamérica, y como artistas sufrimos el desarraigo. Cuando a mi padre lo impulsan a irse de Santiago por ser maestro y defender su cultura y esencia santiagueña, se vino para Olavarría. Pero extrañaba los aromas de su pago, la cultura, y comenzó a juntarse con tucumanos, salteños, de todos lados, y formó ARSO (Asociación de Residentes Santiagueños en Olavarría). En esa época, 2003, formé un ballet que se llamaba Aires Santiagueños y que dirigía cada tanto porque no estaba permanentemente, ya que estaba en una compañía Entre Línea, de danza contemporánea, que le iba muy bien en el exterior. Mi papá me convocó para hacer una fiesta hermosa que se llamaba Encuentro de Ciudades y la fiesta de la patria. Entonces ensayábamos acá, en el Portón. Y así quedó su nombre. Cuando renuncié a Cultura de la Municipalidad decidí ponerle El Portón del Arte, porque acá sucedía todo: por este espacio pasaron grandes artistas como Peteco Carabajal, el Chango Farías Gómez (quien es el padrino de mi hijo César Norberto, 16 años, pianista y compositor), Cacho Ferreyra. Y esa energía está, se siente, se palpita, y me pareció emblemático porque mi padre quería que esto tenga un sentido cultural, ya que él defendía -como buen maestro rural, además de que era ingeniero agrónomo- el hacer, estaba al servicio de impulsar a artistas y articular Olavarría con Santiago del Estero. Y yo sigo su camino, su legado, así que acá generamos encuentros, seminarios. No es fácil el camino de transformarse en un artista independiente, pero el hacer tiene libertad y genera acción, y se ha generado un grupo colectivo que circula y pasa por acá, y la estética traspada los límites y la frontera.

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¿El próximo sueño u objetivo, se puede contar?

Tengo varios objetivos y los puedo compartir porque soy súper abierta. Siempre pienso en mi ciudad. Soy olavarriense y tengo sangre santiagueña, pero me ha tocado estar lejos de mi familia, y volví a Olavarría. Hoy podría estar tranquilamente en Buenos Aires -como estuve 12 años- dirigiendo una gran compañía y saliendo a muchos proyectos a mostrar el arte. Pero no todo pasa por Buenos Aires y hay que descentralizar, lo federal no es un solo lugar, Olavarría está en el centro de la provincia. Me gustan los desafíos, por otra parte. Un artista viene al mundo a aportar algo, y decidí volver para aportar, hacer el camino de la hormiga y trabajar como la abeja, de a poco.

No es fácil ser artista independiente…

Claro que no. Pero me gusta ser independiente, pero necesito el apoyo de quienes están en un lugar que pueden funcionalmente acompañar a los artistas. Y en esa búsqueda de hace cuatro años anclada en la ciudad, con proyectos sumamente importantes, nace un deseo de generar una compañía experimental de danza por varias razones. Experimental, porque en el movimiento no sólo se genera un modo de acción sino una perspectiva que no sólo tiene que ver con la vida en la que la sociedad está conducida sino que se origina una perspectiva de mirada. Como maestra siempre me pregunté por qué apuntamos a los cuerpos nacionales, pero qué pasa en el interior. ¿Hay danza, hay teatro, hay arte?. Y claro que hay. Por eso quiero hacer una compañía independiente de cinco intérpretes: dos son de Azul, una de Bahía Blanca, dos de Tandil y yo de Olavarría. Con ese fin nace una hermosa oportunidad de presentar un proyecto a través de la embajada del Mercosur a través del maestro Sergio Berto, quien generó una residencia en la zona del sur de Brasil para originar intercambios. Allí genero la mirada que tiene Olavarría y hemos sido seleccionadas, por lo que la puerta está abierta para ese intercambio. Hay que esperar que se acomode el contexto y es una oportunidad para mí como maestra y como artista. Y dentro de los objetivos voy a representar a la Argentina, del 24 al 26 de octubre, en una obra que se llama “El umbral” en uno de los festivales latinoamericanos más importantes, compartiendo con grandes maestros de la danza a nivel internacional, por lo que espero también con muchas ganas ese espectáculo.

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