El camporismo, el fuego amigo y el fracaso de Ginés

Política 11/10/2020 Por Primera Info
POR ROBERTO PEÑAYOS. COMENTARIO POLITICO DE LOS DOMINGOS. España tiene sus rebrotes pero no permite que le violen sus derechos. El fantasma de la dictadura franquista es más fuerte que la pandemia. La política local está llena de rarezas. Borzi es un soldado camporista más y se engancha en guerras ajenas. Hilario Galli se prueba, por las dudas, el traje de intendente.
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En la Argentina nadie mueve un dedo por estas cosas. Los españoles, en cambio, recurrieron a la Justicia para defender sus derechos constitucionales ante el aislamiento obligatorio que decretó el gobierno. Lo mismo pasó en Estados Unidos.

Entonces, mientras en nuestro país no exista esta conciencia de ciudadano y no de súbdito, los tiranos, los dictadores y los autócratas se van a seguir haciendo una panzada. La república seguirá ausente y la gente continuará sometida.

Y no importa si el gobierno tiene o no razón porque eso en última instancia lo decidirá la Justicia, sino que el ciudadano debe defender sus derechos a diestra y siniestra. Lo que se haga se definirá en los estrados judiciales, allí donde debe decidirse las cuestiones de los derechos constitucionales.

A mí me sigue sorprendiendo la mentalidad de esclavo que tiene el argentino. Viví unos cinco años en España huyendo de una Argentina que se caía a pedazos. Los españoles, en cambio, que padecieron la dictadura franquista durante 35 años, tienen hoy mayor conciencia de sus derechos que los argentinos que sufrieron intermitentes dictaduras militares.

¿Somos cobardes, timoratos y nacimos para obedecer a un poder patriarcal que nos diga lo que tenemos que hacer?.

La realidad argentina sigue doliendo y verdaderamente somos patéticos. No en vano una presidente se animó a decirle a la gente que debían tenerle miedo.

El viernes, el Presidente también avanzó un poco más y los encerró nuevamente a todos. Por ahí tiene razón en que hay que cuidarse, pero esto debe ser sugerido y no ordenado como si fuéramos ovejas.

Borzi ya fue cooptado

En Olavarría pasó de todo. Los camporistas (¿incluimos a Ramiro Borzi?) arremetieron contra Ezequiel Galli, y fue su primo, Hilario, el secretario de Gobierno, quien salió a cruzarlos.

Es que Valicenti y Borzi ya lo estaban cansando al gobierno con las críticas hacia medidas que ellos mismos apoyaron. Por ejemplo, el cierre de los accesos a la ciudad. Borzi había salido a apoyarlos pero ahora, por orden de su jefe, los cuestionó. El estilo de Alberto Fernández está ganando terreno y amenaza con ser una cultura política dentro del kirchnerismo.

Eso de decir algo hoy y mañana lo contrario ya es la impronta de la conducta kirchnerista. “Total, la gente no se acuerda”, ironizan algunos.

Lamentablemente, Ramiro Borzi -un personaje simpático de la política vernácula- se está transformando en un fanático más como los camporistas. Tenía todo el futuro del mundo pero ahora, por “un puñado de dólares” de su sueldo, se lo ha ido acotando cada vez más.

En tanto La Cámpora no se ha dado cuenta aún que sólo la quieren quienes la integran y nada más. Podrán cambiar su disfraz, pero la gente igual los reconoce.

Hilario Galli se prepara para 2021 y para 2023, por las dudas, si es que no prospera la intención de voltear la ley que prohibe la reelección indefinida. Un Galli sustituyendo a otro Galli no parece muy político, pero mientras esté La Cámpora enfrente, Juntos por el Cambio ganaría con cualquiera.

En tanto, el jefe de los camporistas asegura que el Frente Federal es un invento suyo pero no es así. La alternativa que hoy conduce Patricia Bahl nació del Ministerio del Interior para cubrir los vacíos electorales que deja la agrupación cristinista porque, sostienen en Buenos Aires, que “Valicenti es muy personalista y las quiere todas para él”. Entonces, la estrategia de crear al FF fue para ponerle límites al diputado cuya avaricia no parece tener límites.

¿Y Ginés?

Mientras esto pasa, Ginés González García continúa desaparecido o escondido por el notable fracaso de su política sanitaria. Como se pudo ver, no fue como dijo una “gripecita” cuando coincidió con Bolsonaro sino un tsunami pandémico que arrasó con todas las economías.

Ginés estuvo mucho más preocupado por sus negocios que por la salud de la población.

Dependemos, entonces, de la ivermectina, el suero equino y de la voluntad divina. Porque los funcionarios encargados de cuidarnos se fueron a dormir la siesta.

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