De Massera al NODIO, y el Paseo de los reclamos

Política 18/10/2020 Por Primera Info
POR ROBERTO PEÑAYOS. COMENTARIO POLÍTICO DE LOS DOMINGOS. Existe una vinculación entre la dictadura militar y el actual observatorio de medios. ¿Existe algún factor que los vincula? La Mesa de Emergencia llegó para quedarse eternamente en el Jesús Mendía. Los municipios ya son rehenes de la grieta. José Eseverri busca un lugar.
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En el marco de una rara continuidad histórica se ha podido encontrar antecedentes del observatorio de medios NODIO, que conduce Miriam Lewin, en un experimento similar que puso en marcha el almirante Emilio Massera en la ESMA cuando quiso crear un partido político, el denominado Democracia Social o algo por el estilo y que consiguió adeptos entre algunos gremialistas locales.

Massera se valió de militantes secuestrados para llevar a cabo tal experiencia, tanto del partido como el del observatorio de medios. Habría que ver, entonces, si hay elementos que vinculan ambas experiencias.

En Olavarría aumentaron los contagios y las versiones. De pronto la ciudad se sorprendió con las tres cifras de enfermos diarios, pero también lo peor de la política nacional comenzó a incidir en la local.

Junto con el reclamo de la Mesa de Emergencia llegaron varias versiones conectadas con hechos nacionales. Por ejemplo, se dijo que los manifestantes, al menos algunos de ellos, respondían a Juan Grabois que pretendía universalizar su posición política sobre la propiedad privada. Una suerte de robinhoodismo medieval traspolado al presente y respaldado supuestamente por el Papa Francisco.
A Grabois sólo le falta refugiarse en el bosque de Sherwood, encontrar algunos ladrones simpáticos y avanzar sobre los ricos esperando alguna reedición de la “fiesta de los tontos”, para penetrar en el castillo y hacer “lío” como dijo Francisco.

Este Robin Hood de las pampas no debe hacerse problemas porque ladrones no le van a faltar, y la “fiesta de los tontos” medieval ha vuelto como un eterno sopor aprovechado por los aventureros de la política.
Por ahí, el Grabois olavarriense no tiene bosques inexpugnables pero sí tiene La Máxima o Estudiantes para esconderse.

La otra versión es tan delirante como la anterior. Se dice que el kirchnerismo estaría pretendiendo embarrarle la cancha a todos aquellos municipios gobernados por Cambiemos para que beban del mismo veneno que está soportando la Provincia con las tomas de tierras.
¿Qué destino tiene este reclamo? el que encaje en las políticas nacionales porque hoy los municipios, todos, están fundidos, pero la gente le golpea el mostrador a los que tenga más cerca.

La toma de los municipios
En España, la gente termina cargándole toda la responsabilidad a los alcaldes de los toques de queda como si ellos fuesen los responsables. Pero, como decía un amigo catalán, muchos creen que hacer la revolución es tomar el municipio.

Y es así porque la gente que no conoce de abstracciones, cree que el poder descansa en el intendente. Al kirchnerismo le conviene eso porque eso minimiza la responsabilidad del Presidente y del Gobernador.
Para el común de la gente, son personas que están muy lejos para ser responsables de lo que pasa a 300 kilómetros.

Entonces, a La Cámpora le conviene que se le adjudique alguna incidencia sobre el grupo guevarista que
hoy lidera el reclamo, y de paso alejan toda esta movida de los principales responsables de los problemas
de vivienda que hoy existen en cualquier distrito bonaerense.

Pero, quien iba a pensar que José Eseverri estaba construyendo un espacio para los reclamos al impulsar
el Paseo Jesús Mendía. Hoy, es el espacio público por excelencia, y en cualquier momento lo van a llenar de tantas carpas como un camping.
Los gobernantes diagraman obras pero es la gente las que les confieren un sentido.

Y, hablando de José, hace unos días planteó una reducción la carga tributaria que soportan las pymes y la clase media en general, algo que ni el mismo Sergio Massa se animó a decir porque, según dijo, hay que seguir recaudando para que la clase política pueda continuar “sobreviviendo”. José no puede acomodarse en ningún lugar porque ha ido dejando, como Eva Perón, jirones de su vida en su derrotero político.
Por ahí espera algún referente peronista moderado que lo cobije una vez más, hasta que aparezca un Aníbal Fernández y lo entierre para siempre.

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