La cuarentena mata e Hinojo vuelve con forma de diputado

Política 01/11/2020 Por Primera Info
POR ROBERTO PEÑAYOS. COMENTARIO POLITICO DE LOS DOMINGOS. El país y la ciudad claudicaron frente a la pandemia. El Presidente contribuyó a este repliegue y a esta falta de resistencia vital. Hinojo tiene su delegado en Olavarría y ya gobierna a un peronismo absolutamente resignado y genuflexo.
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Ayer decidí caminar por el Centro de la ciudad y sentí que el cielo se desplomaba sobre mí como una tapa. Calles desiertas, comercios cerrados, bares también clausurados con las mesas desnudas implorando una presencia humana en sus sillas y algún café humeando en medio de un diálogo de amigos o de parejas.

El panorama era siniestro.

Tanto que recordé lo que me dicen mis amigos madrileños o catalanes: “La pandemia y la cuarentena se hacen más llevaderas con unas tapas y algunas cervezas”. Un bar sin humanos es como el planeta sin humanidad, del que se jacta el Presidente.

No se entiende los porqués les han prohibido la vida a los bares o cervecerías. A Olavarría le está faltando vida social, la calidez de los encuentros, y sin todo eso la pandemia supone que todos hemos claudicado contra su poder silencioso. Y no se le debe dar ese gusto.

Ayer, el silencio era abrumador. Se podía oír hasta el movimiento de la Tierra sobre su eje. Ese mecanismo planetario se manifestaba con un ruido de engranajes moviéndose al compás de una rutina siniestra que se ha apoderado de nuestras vidas.

Me acordaba de mis amigos españoles que la están pasando mal, pero preferí estar allí, escuchando el ruido de las botellas, los vasos, el aroma cálido del café y sentir el estómago sediento frente la inminencia de llevarse un trozo de jamón a la boca.

Los virus son semejantes pero la vida es diferente. Extrañé ese mundo que sólo imaginaba de gente que se negaba a rendir su ánimo frente a semejante fatalidad.

El Presidente, con sus cuarentenas interminables y su propio terror transferido a la gente, fue moldeando una Argentina timorata, claudicante, entregada a un destino que supone ineludible e imbatible.

Alberto Fernández terminó trasladando su miedo, ese que lo lleva a obedecer ciegamente a Cristina Kirchner, que lo lleva a soportar humillaciones como la última carta de la vicepresidente, y nos transformó en seres pasivos que han olvidado la risa y las ganas de vivir de otra manera más digna. La pandemia se pavonea por la ciudad dormida o muerta de miedo y siente que este país del Cono Sur y esta ciudad del interior bonaerense ya es territorio colonizado por el temor, la pasividad y la resignación.

Mientras tanto, y volviendo a la carta de la Vice, imaginemos la misma actitud en Víctor Martínez con Raúl Alfonsín o Daniel Scioli con Néstor Kirchner y concluiremos que cualquiera de los dos hubiese recibido un arsenal de patadas en el trasero. Pero, donde manda capitán...

La venganza de Hinojo

La política se ha tomado un tiempo de vacaciones, pero igual se escuchan sordos ruidos como los del combate de San Lorenzo.

El peronismo se le quiere plantar al diputado Valicenti pero no se le anima. Este camporista de Hinojo ha podido con todos y los maneja como amo y señor de un contingente de empleados de bajos salarios pero de altas ambiciones.

Se ha sabido mover y se ha colocado a la diestra del señor de la comarca kirchnerista, Máximo Kirchner. Desde allí maneja alguna caja que le permite domar a algunos y sofrenar resistencias.

Ha construido en el Concejo Deliberante un poder fáctico con su esposa y un grupito de obedientes entre los que se cuentan massistas y “helleristas” y “renovadores peronistas”, mientras otros refunfuñan por lo bajo sin poder revertir su impotencia. No se le animan, y ante la falta de valor, la política huye o se transforma en obediencia y genuflexión.

El otro peronismo no tiene fuerzas aún. Amenaza con disputarle el espacio pero sin poder de fuego, y ni los sindicatos se le animan a su poder.

Hinojo intentó alguna vez ser cabeza de Partido, pero no lo pudo ser. Sin embargo, uno de sus vecinos logró mantener al peronismo bajo su dominio y se transformó en la referencia absoluta del movimiento que sólo puede gobernar la ciudad a través de radicales conversos.

¿Tendrá que ver con la venganza de los hinojenses todo esto por su sueño frustrado de querer ser la capital de esta localidad minera…?.

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