Confesiones de un peón

Cultura local 08/11/2020 Por Primera Info
UN CUENTO DE JOSE MANUEL FERNANDEZ.
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La verdad es que hoy no tengo ganas de hacer nada, hermano. Lástima que me la tengo que fumar acá adentro. Vos sos nuevo y estás con toda la expectativa, pero a mí ya me tiene podrido este encierro. Te digo que estoy afilando la lanza de aburrido nomás. Creo que debe tener que ver con la monotonía, ya no sé qué condimento encontrarle para que tenga un gusto distinto todo esto. Decí que las paredes de madera están, dentro de todo calentitas y no dejan pasar el frío. ¡Un tornillo hermano!.

El invierno se hace difícil, y julio es una desgracia de lo húmedo que es. Encima la oscuridad del bulo éste tampoco ayuda a mucho para levantar el ánimo. Igual, uno ya se va acostumbrando. Lo peor es cuando nos sacan afuera de golpe, se te derriten los ojos con la luz del fluorescente de la cocina. Por eso ahora en esta época prefiero la faena de la tarde, aunque sea en el horario de la siesta.CUENTO8

 

Me relaja el solcito que entra por la ventana, mientras me llega el olor a yerba de mate recién preparado. Es la gloria hermano. El único problema es que no ligamos ni uno, y lo voy a decir aunque me digas que soy un renegado y qué sé yo, porque sabés que tengo razón. No me vas a decir que no, empezás a sentir el olorcito de la yerba y las galletitas con queso y lo único que me caen son las migas, que encima después se me pegan en la suela de felpa y me cuesta un huevo sacármelas.

Por suerte terminó temprano el discursito del alfil. Generalmente son largas como día sin pan las peroratas. Lo salva que después en la lucha es un animal. Va de acá para allá con una agilidad que no te cuento. El tema es que come bien; imaginate, así cualquiera. Siendo un protegido del rey es más fácil. Todo sea por un lugarcito en el cielo, ¿no? ¡Le vendemos el alma al diablo por un lugarcito en el cielo!. La libertad es así, en algunos momentos te aprieta como una tuerca. Porque estos zánganos te dan la libertad pero en letra chica te meten la culpa, y así se hace muy difícil, hermano. Y nosotros seguimos aguantando; como unos boludos, nos garpamos las armas y la armadura, somos la primera línea, carne de cañón, nos sacrifican que da calambre, y después, cuando te sacan del tablero te tiran ahí adentro de la caja sin ningún cuidado.

Algún día me voy a quebrar una gamba y le voy a pasar la factura al rey. Nos negrea como nadie el dominado ese. Sí, claro, la dama lo lleva de la nariz, hermano. Lo está pelando como un chancho. ¡Igual, el otario ese se la merece, por vago!. Lo único que sabe hacer es mirar la partida desde atrás del rancho, mientras la jermu anda dando vueltas por todo el terreno, rompiéndose el lomo. Yo no sé cómo no le da vergüenza al barbudo mantenido ese.

Hasta los pingos la pasan mejor que nosotros. El problema es que no somos vistosos. Esta sociedad premia la pantomima, el circo. Es tan dura la vida que la gente necesita distraerse con algo, pero atrás de ese “algo”, armando los cimientos, estamos nosotros, invisibles. Solamente nos ven cuando nos cagan a patadas por alguna gilada que nos mandamos.

No te puedo creer que justo se vino a cagar acá, al lado mío, el yobaca este! Juiiiraaaa!. Pero, loco! No se puede estar tranquilo!, otro que se salva porque es el único que después nos hace el aguante. Te digo que me emociona cuando lo veo parado en el medio, sacudiendo caña para todos lados. Es como un pulpo!.

Opaaa , que sacudón, viejo! Me parece que vamos a tener acción hoy. Ahhh, claro! Hoy es viernes, debe haber venido el pibe a dormir y el viejo debe tener ganas de jugar una partida. Pasa que le está enseñando. Lástima que el gurí juega siempre con nosotros, con las blancas. El tema es que el viejo es un buen tipo y le quiere dar un poco de ventaja, pero ni con eso. La verdad es que el pibe es de madera, y los morochos de enfrente nos cagan a palazos, pero bueno, alguna que otra ganamos igual.

Uh, ahí abren la caja, tapate los ojos porque te va a matar la luz del fluorescente. Te dije, yo porque me duermo tarde, pero los que se duermen temprano se quieren matar. Ahí llega el olorcito a mate recién hecho, ¿sentís?. No debe haber nada más rico que el mate a esta hora. Guarda que va a dar vuelta la caja y te vas a reventar la jeta contra la mesa. Agarrate fuerte y andá pispeando a las torres que no controlan bien el cuerpo y se te vienen encima como nada. Las grandulonas tienen poca movilidad y encima son más pesadas que salame en el desayuno. El rey las banca porque son medias alcahuetas, sino olvidate, por eso generalmente se quedan atrás y entran a lo último.

Che, qué mugre que hay acá; después se quejan de que a la noche estornudo como loco; qué querés también, si se te mete hasta los huesos el polvo este.

¿Te pararon en el centro hermano? Vas a tener una partida movidita hoy. A mí por suerte me tocó acá en la esquina, al frente del yobaca y del grandote. Me viene bien porque la verdad que ando con el ánimo por el suelo para laburar. Perdoná que te estuve quemando la cabeza, hermano! La angustia me hace hablar como loco..., perdón. Es cuestión de tiempo. Viste que dicen que la herida cicatriza sola, pero hay que ir limpiándola de a poco igual.

Bueno, compadre, no te jodo más! Demasiado laburo vas a tener esta noche. Igual, ya sabés, cuando andes cachuzo, tenés un colega que te va a escuchar. Hoy por mí, mañana por tí! Saludos hermano, que te sea leve!.

Unos dedos pequeños, de niño, tomaron por la cabeza al confesor de nuestro amigo, y lo llevaron con inseguridad al medio del tablero comenzando la partida…

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