La Argentina, paraíso de turistas, y el destino cruel de los municipios bonaerenses

Política 22/11/2020 Por Primera Info
POR ROBERTO PEÑAYOS. COMENTARIO POLITICO DE LOS DOMINGOS. En el país, el turismo se lleva todo por dos pesos y los argentinos deben sudar sangre para poder comer. Olavarría y Azul se preparan para una ardua lucha por los fondos, mientras el gobernador sigue construyendo un clientelismo deplorable. El código es la obediencia. Para Lavagna, la independencia y la sumisión son lo mismo.
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Mis amigos españoles dicen que hoy la Argentina es un país ideal para hacer turismo porque por el tipo de cambio las cosas salen muy baratas. “Ir de turista a vuestro país es como salir de compras un día de ultra liquidación. Te vienes con muchas anécdotas absurdas por cómo se manejan en la política y con las valijas llenas de ropa, porque para nosotros todo cuesta dos pesos. Es así, ‘todo por dos pesos’, como aquel programa de televisión que vosotros teníais”, dicen.

El país ha caído a niveles extremos. El Gobierno ha ido construyendo durante este año un sector muy chico de asalariados que pueden comprar cosas y, para el resto, un 50 por ciento de la población más o menos, están los planes sociales.

“Vuestro país es lo más parecido a Cuba o Venezuela que hemos visto. Viven casi todos del Estado pero cobrando dos pesos”. Me lo tiran con ironía porque yo siempre me ufanaba de vivir en un país especial para América Latina.

Eso ya fue. LA Argentina ha ido perdiendo por el camino de la historia a aquella clase media que nos enorgullecía. Llevaba a la sociedad dentro de una bolsa agujereada y perdía todo por el camino. Primero fue la educación que nos distinguía, luego la salud, a la par de esto la clase media, el trabajo y la honestidad. Todo eso se filtró por los agujeros de esa bolsa imaginaria y hoy nos queda adentro solamente a los planeros, gente en la más completa ignorancia y en un abandono social increíble.

Y ha quedado sólo una bolsa llena de políticos incapaces, de agentes de seguridad y docentes cada vez más ineptos y alcahuetes políticos a granel. Ese es el país que nos ha dejado el devenir histórico y los corruptos de siempre.

La política se dedicó a emplear obedientes y a expulsar a los capacitados que ni siquiera contaron con la posibilidad de irse al ámbito privado de la economía. La Argentina comenzó a ser un mundo devastado por los depredadores de siempre, esos que asaltan las arcas del Estado y se llevan el dinero público a sus propias cuentas en el exterior o a cajas de seguridad con nombres truchos o de hijos ad hoc.

Todo es igual

Con Olavarría pasó lo mismo. De aquella ciudad que se realimentaba cada quince días por las quincenas que bajaban de la sierras, hoy queda también un futuro incierto.

Se depende del arbitrio de gobernadores clientelares que manejan todo según el alineamiento o no de los intendentes. Si obedecen habrá fondos; si no, deberán hincarse ante el jefe que espera genuflexos en La Plata.

Sus delegados son tan clientelares como el propio Gobernador y ya no quedan reglas de juego claras. Un ejemplo claro de todo esto es que siendo Saladillo una ciudad predominantemente radical, recibió tan sólo 5 millones de pesos para obras de infraestructura, mientras que Roque Pérez -del tamaño de un barrio de los saladillenses- fue beneficiada por 380 millones para los mismos fines.

Una vergüenza de un estilo de gobierno que avergüenza a cualquiera.

La gestión de Roque Pérez es cuasi camporista, una agrupación que mantiene un régimen cuartelero con el gobierno central de La Plata: “Orden y obediencia para defender a la Patria”, como se suele decir en las viejas formaciones militares. Y eso es premiado en un régimen que se vale de esos disvalores.

En tanto, Olavarría como Azul ya se preparan para una lucha sin cuartel, literal y metafóricamente, para lograr algunos pesos que les permita concretar algunas obras para sus vecinos.

Nuevamente hay un sistema binario en la ciudad porque el lavagnismo, con Eseverri y Schwindt incluidos, están hociqueándole al cristinismo para seguir cobrando. En tanto Lavagna logró a colocar una treintena de sus militantes en el Indec. El ex ministro de Economía radical-duhaldista o el que venga, ya había boicoteado el armado de una tercera posición y ahora transó con Alberto Fernández, que tiene tanta independencia política como Puerto Rico o Cuba o los sindicatos docentes en la Argentina.

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