Un país atrapado entre las cepas foráneas y los parásitos vernáculos

Política 11/04/2021 Por Primera Info
COMENTARIO POLITICO DE LOS DOMINGOS. POR ROBERTO PEÑAYOS. La Argentina ya se quedó nuevamente sin vacunas. No queda otra alternativa que municipalizar la compra porque la Nación no lo hace. El Gobierno está preocupado por encuestas adversas y un apoyo de la población que sólo llega al 16 por ciento y entonces así camina hacia el precipicio.
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Charlando con mis amigos-hermanos españoles me doy cuenta de la enorme diferencia que existe entre ambos países. Las lluvias simultáneas que tuvimos y el equinoccio de marzo nos pueden confundir y pensar que somos parecidos, pero nos separa una enorme distancia. Mientras ellos no detienen la vacunación por nada del mundo, la Argentina hace una fiesta cada vez que llegan unas pocas dosis que se reparten entre militantes y amigos en su mayoría.

En España y en toda Europa ya circulan todas las cepas habidas y por haber y las enfrentan con la misma templanza con la que le hicieron frente a la original. En Olavarría se descubrieron once casos de las cepas de Manaos y de la británica y se las utiliza para pegarle al gobierno municipal y lo acusan de no haber podido evitar el desembarco de ambas variantes del virus, como si la misión del Intendente hubiese sido la de no haber previsto colocar vigías en los accesos de la ciudad para actuar en consecuencia apenas vislumbren algunas de tales cepas.

No son virus, pero sí son los parásitos de siempre los que buscan hacer política con cualquier cosa. En tanto, el gobierno nacional sale de compras cuando en el mundo las góndolas estaban vacías de vacunas.

Las malas lenguas dicen que habrían querido lograr una “mordida”, como dicen los españoles, con un laboratorio que hizo la prueba en el país y por eso nos quedamos sin esas vacunas que -para colmo- son las mejores del mundo.

A Olavarría llegan de todos lados, no porque fuese una ciudad atractiva sino porque todavía queda trabajo. Camioneros, viajantes, o vendedores de dólares que terminan contagiando a toda su familia -como ya ocurrió-, son portadores de una gran variedad de bichitos del mal. Y no entran más cepas porque los parásitos de la política se las comen.

En la ciudad, como en muchas del país en estos tiempos, están los que trabajan y los que viven de la política, que son capaces hasta de traicionar a sus propios amigos por seguir cobrando los pocos pesos que les acerca mes a mes un diputado o un funcionario cualquiera con acceso a alguna caja política.

Por ello, el día de mañana, cuando consigamos vacunas vía la Nación o vía municipal, habrá que dedicarse a combatir esta invasión de parásitos que se multiplican de la misma manera exponencial que el Covid-19.

No pensemos que las vacunas llegarán equitativamente de la Provincia puesto que, con un criterio muy extraño de proporción y equidad, le otorgó a Berisso (con 50 mil habitantes) la misma cantidad de dosis que a La Plata. Tanto Kicillof como Gollán portan el mismo criterio de un Estado absoluto y la misma lógica política para distribuir lo que son los derechos de la gente, privilegiando a los propios y perjudicando a los ajenos.

Sin futuro

Por eso, la oposición olavarriense encontró -de pronto- el motivo para hacer campaña contra el gobierno municipal. Las cepas británicas de Manaos les vinieron como anillo al dedo.

Los merenderos ya no les sirven más para hacer política y quedaron en el olvido. No pueden atacar el plan de vacunación porque lo maneja la oposición con todas las irregularidades conocidas de pérdidas de dosis y de vacunatorios especiales, por fuera del Vacunate.

Este último parece hecho solamente para la gilada, si se tiene en cuenta que han recibido su dosis militantes docentes sin ningún riesgo de vida, auxiliares no se sabe de qué, familiares de estos favorecidos por su alineamiento político y gremial, ya que algunos gremios también fueron beneficiados inexplicablemente.

Entonces, las cepas británicas y brasileras son casi tiernas mascotas al lado de los parásitos que no han sabido comprar vacunas ni vacunar a la gente. Por lo tanto, son autoritarios y a la vez ineficientes.

¿Cómo exigirles un plan económico si ni siquiera tienen un plan de vacunación?. La situación es muy delicada: un 45 por ciento de pobreza, una economía estancada que se ha esfumado al futuro y ha condenado a los argentinos a vivir entre la incertidumbre y la miseria.

Nuestro destino como Nación está más cerca del modelo formoseño que del uruguayo. Al Presidente sólo le falta un vice como Riquelme para completar el cuadro.

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