“Desde la FIO vemos con agrado toda propuesta que apunte a bajar la gravedad de los accidentes”

Comunidad 28/06/2021 Por Primera Info
Así lo expresó el ingeniero Orfel Fariña respecto a la propuesta para reducir velocidades que se tratará en el Concejo Deliberante.
orfel fariña

El Honorable Concejo Deliberante de Olavarría ha recibido horas atrás un proyecto de Ordenanza, que propone reducir a 30 km/h la velocidad máxima en calles de un sentido único (actualmente es de 40 km/h) y a 50 km/h en avenidas (la actual es de 60).

“Aunque la información no es del todo precisa en nuestro país, a nadie le quedan dudas de la gravedad que entraña el panorama de los accidentes viales. Esto no solo refiere a la mortalidad, sino también a los daños físicos y materiales”, sostiene el ingeniero Orfel Fariña, responsable de la cátedra de Vías de Comunicación I de la Facultad de Ingeniería local. “Pero quizá lo que más preocupa es que se percibe con claridad que esos números podrían bajar drásticamente. En el 90% de los accidentes mortales que hay en la provincia de Buenos Aires, la causa es una falla humana. Esto es: alta velocidad, distracción, impericia, alcohol. Las causas nunca suelen ser únicas, pero lo trascendente es que el modo de conducción y el concepto de movilidad vial son temas que necesitan ser puestos en agenda de manera urgente”.

La propuesta de reducir la velocidad de circulación en Olavarría ha sido elevada al cuerpo deliberativo por la entidad de bien público “Somos amigos de la vida”, y en sus considerandos hace mención a la enorme disminución del riesgo de muerte, a medida que se reduce la velocidad de circulación. “Es así”, confirma el profesional de la Facultad, “ya está largamente probada en todo el mundo la importancia de bajar la velocidad para mitigar las consecuencias de un potencial accidente. Desde la FIO vemos con agrado toda propuesta que apunte a bajar la gravedad de los accidentes”. 

Zona calma y calles de convivencia

Estos conceptos han aparecido hace relativamente poco tiempo en la dialéctica del planeamiento urbano. Las calles de convivencia son aquellas en las que pueden coexistir armoniosamente diferentes medios de movilidad, incluso peatones. Y las zonas calmas son los sectores de las ciudades en las que se hayan dispuesto medidas, comenzando por la reducción de velocidad de circulación, para apaciguar el vértigo del movimiento.

¿Y por casa, cómo andamos?

Respecto del tránsito en Olavarría, Fariña opinó que “se escucha permanentemente que es un desastre; creo que hay una autopercepción respecto de la idiosincrasia local peor de lo que es en realidad. Olavarría no es peor que cualquier otra ciudad similar. Por el contrario, me atrevo a decir que hay elementos que la colocan por encima en cuanto a calidad de conducción. Por ejemplo, puedo mencionar el uso de casco para motociclistas, algo que no se da en todas partes; la sincronía alcanzada en el uso de las rotondas urbanas, donde en general se respetan el código de uso; o también ese gesto que a veces pasa desapercibido para quien vive acá, pero está muy bueno: frenar en las esquinas para ceder el paso al peatón. Veo que hay ciudades que son mucho más hostiles en sus modos de circulación, no creo que Olavarría sea desastrosa. Si la comparás con Zurich sí, claro, salimos perdiendo. Pero en el contexto nacional no estamos tan mal”.


Tema de agenda

Esta mirada podría hacer pensar en que no resulta necesario modificar el status quo ciudadano. “Siempre es bueno mejorar, hay accidentes a cada rato y eso genera lesiones, pérdidas materiales, ocupación de camas en el sistema de salud y, a veces, muertes. Por supuesto que hay que enfatizar las medidas para reducir esos indicadores. Y el proyecto de Ordenanza tiene, en ese sentido, dos ventajas: por un lado apunta a reducir la gravedad de los accidentes, ya de por sí eso es bueno. Pero, además, creo que puede lograr que la sociedad toda deje de desentenderse del problema y podamos pensar en respuestas más integrales a esta problemática. Si aprobamos la Ordenanza y le pedimos a la gente que se entere por las redes, los resultados van a ser los mismos ya que la gente no va a modificar su modo de conducir solo porque se vote en el Concejo. Toda medida de este tipo requiere de dos etapas: la primera es de concientización, e implica educar, divulgar y sensibilizar. La segunda es de control y penalidad, suena antipático pero es la única forma de completar un abordaje más integrador”, concluyó el ingeniero Fariña.

FUENTE: FIO.UNICEN.EDU.AR

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