Realidad virtual inmersiva: el futuro ya llegó a la FIO

Comunidad 11/05/2022 Por Primera Info
En el primer laboratorio virtual inmersivo estrenado días atrás en la unidad académica olavarriense, se han llevado adelante simulaciones con un casco especial para sumergirse en espacios virtuales diseñados, después de horas de investigación, por el equipo docente de la Facultad de Ingeniería.
fio realidad virtual
fio realidad virtual

Matías, estudiante de primer año, toma la calculadora y saca cuentas. Después de unos segundos, anuncia el resultado. A pocos metros, su compañera Aylén toma un marcador y escribe datos en la pizarra. Franco, el profesor, les indica que se muevan hacia un costado para poder ver otro experimento de Física.

La escena podría corresponder a cualquier aula de la Facultad de Ingeniería. Sin embargo, no se trata de un aula más. Es un Aula de Realidad virtual inmersiva. ¿Ficción o realidad? Desde hace años, la FIO desarrolla ambientes educativos en escenarios ficticios, una propuesta que ya sonaba a ciencia ficción en esos momentos. Ahora, con los avances conseguidos, asoma con convertirse en el paradigma que gobierne la tecnología de los años por venir.

Inmersión en otra realidad

La Realidad virtual ya circula entre la gente con soltura. Desde juegos en la computadora, hasta recorridos por museos a través del celular, todo forma parte de lo que se agrupó bajo ese nombre. Pero ¿Qué pasa si la persona puede “meterse” en un ambiente virtual, recorrerlo, interactuar y vivir la experiencia en primera persona? ¿Es posible tomar un marcador y escribir en la pizarra pero metido dentro de un aula que solo existe en la virtualidad? Esa es la diferencia con la denominada Realidad virtual inmersiva, un nombre que sugiere el acceso del individuo en esa “otra” realidad.

Ese desarrollo, que en el mundo lleva ya algunos años y cobró impulso cuando el magnate de la tecnología Mark Zuckerberg lanzó su versión de MetaVerso en 2021, es el que está llevando la FIO a través de un equipo de docencia e investigación del Departamento de Ciencias Básicas. Lo novedoso de la apuesta local es que la búsqueda se centra específicamente en ambientes educativos. Es decir que sus desarrollos consiguen “meter” a los y las estudiantes en laboratorios diseñados especialmente para realizar experimentos que, por restricciones económicas, geográficas o de cualquier índole, no sería posible llevar adelante.

En el primer laboratorio virtual inmersivo estrenado días atrás en la unidad académica olavarriense, se han programado algunos eventos. Los y las estudiantes pueden simular que toman con sus manos un objeto, trasladarse a otros planetas, entrar en un laboratorio móvil en una nave espacial, ir a un planeta con atmósfera roja y vivenciar allí experimentos con péndulos, caída libre, planos inclinados...

realidad virtual fio

Para ello solo necesitan usar un casco especial, que los sumerge en esos espacios virtuales diseñados, después de horas de investigación, por el equipo docente de la Facultad de Ingeniería.

Nada es casual

El desembarco de la tendencia que revoluciona el mundo tecnológico en la Facultad olavarriense no es casualidad ni responde a una moda científica. El Departamento de Ciencias Básicas cuenta, desde 2015, con un equipo de docencia e investigación interdisciplinario, integrado por profesionales de Matemática, Física, Tecnología y Didácticas específicas.

La Dra. Bettina Bravo, directora de ese grupo e investigadora del CONICET, explica esa pertinencia: “Buscamos las innovaciones didácticas implementadas en el aula para favorecer más y mejores aprendizajes de la física, para que no sea una memorización de fórmulas y nada más. Tratamos de que se comprendan conceptos y leyes. El objetivo último es que el estudiante llegue a un conocimiento funcional, que pueda aplicarlo para resolver problemáticas de interés social y profesional, pensándose desde las ciencias básicas como futuros ingenieros”.

labinmersivo_3

En consonancia con ese criterio, se incorporan las nuevas tecnologías como recurso central. Al principio fueron simulaciones y laboratorios virtuales de escritorio. “Los resultados fueron muy buenos”, relata la Dra. Bravo. “Tomábamos modelos de la web en forma libre y gratuita, y ese recurso ya diseñado lo aplicábamos para favorecer aprendizajes; lo integramos a propuestas de enseñanza innovadoras. Quisimos sacarle el jugo a esos recursos. Hay experiencias de física que no se pueden hacer en el laboratorio real”, sostiene. Por su parte, Franco agrega que “la idea era empezar a desarrollar nuestras propias simulaciones, respondiendo a una intencionalidad didáctica concreta. Al usar simulaciones de la web nosotros teníamos que adecuar nuestra propuesta a didáctica a las simulaciones ya existentes, hechas por otros”.

Esa modalidad de funcionamiento permitió algo medular: “El estudiante vive la experiencia, y ese saber construido desde allí queda fijado para siempre. Construyen el conocimiento sobre el mundo mediados por la tecnología”, afirma Bettina Bravo.


Desde el equipo docente sostienen que la génesis surgió hace años, cuando Joaquín Domato, actual director del CDEI (Centro de Desarrollo emprendedor e Innovación) instaló el concepto de “docente emprendedor”, pensando en la figura del educador que va proactivamente a buscar soluciones innovadoras a sus problemáticas del aula.

Lo bueno de la pandemia

Estar tan familiarizados con la tecnología permitió afrontar el aislamiento con naturalidad. Los y las docentes no solo se movieron con soltura en entornos remotos, sino que aprovecharon ese tiempo para profundizar los avances tecnológicos.

"Decidimos hacer desarrollos propios, por un lado porque ya cuesta encontrar programas libres de derechos en la web, pero también porque quisimos apuntar a resolver nuestras propias problemáticas. Y no perdemos de vista que pretendemos una formación de los futuros ingenieros que incluya la física y también la tecnología”, relata el Prof. Franco Solari, docente de Física y quien ha encabezado los desarrollos tecnológicos recientes, mientras muestra con modestia uno de sus primeras aplicaciones en 2D.

Su experiencia en simulaciones de escritorio se remonta a 2012. “No soy programador”, aclara no haciendo más que aumentar el asombro por los logros alcanzados. “Nuestra colega María José Boucíguez hace juegos educativos para enseñanza de la ciencia, y de ella aprendimos mucho”.

Siguiendo el recorrido histórico, después fue el tiempo de presentarse a una convocatoria para estimular a docentes en el desarrollo de tecnología virtual y remota. Ganar significó acceder a nuevos recursos, además del impulso anímico que le dio a la iniciativa.

En el marco de un proyecto, financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica se compró entonces el casco de realidad virtual, la herramienta por ahora imprescindible. Una vez más el CDEI fue la llave para conocer esas herramientas.

Futuro cercano

Franco Solari se entusiasma cuando relata las posibilidades de esta tecnología. “El usuario elige opciones y se pueden manipular objetos y tomar datos, no solo observar. Se interviene activamente. Aparecés en otro lugar, mirás arriba y está el cielo. Por ahora la experiencia es visual y auditiva, pero los niveles siguientes serán el tacto y el movimiento. El único límite para esto es la imaginación”. Lejos de conformarse con lo logrado, el equipo piensa en ir por más. “En este momento, que acabamos de estrenar el laboratorio virtual inmersivo de Física y lo probamos con estudiantes, el desafío es medir la respuesta desde el punto de vista didáctico. Tenemos la presunción, pero con eso no alcanza, de que el conocimiento de la ciencia mejora de manera abrupta cuando está mediado por esta tecnología. Pero estamos en pleno proceso de análisis de resultados”, cuenta la Dra. Bravo.

Los comentarios de quienes participaron de la clase experimental van en línea con esa mirada del equipo docente. Un estudiante del primer año de Ingeniería escribió “pude conocer la realidad virtual usando un programa creado por un profesor de la universidad, me voy muy contento con lo aprendido”. Una compañera, por su parte, redactó que este desarrollo “me ayudó a entender mejor las características de lo estudiado, y también a reconocer mis errores o modificar algunas ideas que tenía; hizo la tarea más entretenida y divertida”.

De confirmarse la validez del camino emprendido, los sueños se disparan. “Pensamos incursionar en videos 360º, o generar recorridas por el Instituto Balseiro o Atucha, siempre a través de los anteojos de realidad virtual”, expresa Franco Solari.

Este tipo de desarrollos tecnológicos han empezado a formar parte de las actividades científicas en Universidades argentinas. Hay una explosión de carreras emergentes en tecnología digital. Sin embargo, los trabajos en Realidad virtual inmersiva no abundan. Y mucho menos si se trata de proyectos que se focalicen en la enseñanza.

Franco Solari está llevando adelante una Maestría en Tecnología informativa aplicada a inmersión, en la Universidad Nacional de La Plata. La idea es utilizar el laboratorio de realidad virtual desarrollado y su impacto en los aprendizajes como tema para realizar su tesis de maestría. En la agenda también aparece la posibilidad de trabajar en conjunto con la UNLP u otras universidades.

“No es descabellado pensar que no muy lejos en el tiempo podremos leer un libro pasando las hojas con nuestras manos, o encontrarnos e interactuar (desde charlar hasta jugar un partido al truco o al ping pong) con un amigo que está en el otro lado del mundo. Todo esto en un ambiente inmersivo que parecerá real pero no es más que un desarrollo tecnológico. Por ahora, seguiremos con nuestras experiencias de Física, pero ese es el camino”, completan Bettina Bravo y Franco Solari sin ocultar su entusiasmo. Un entusiasmo tan real que se vuelve inmersivo para quien los escucha.

Fuente: https://www.fio.unicen.edu.ar

Te puede interesar