“Pepe” Pestalardo Guerrero, el nieto del nieto de don Carlos Guerrero que trajo los primeros Angus al país

Agro 31/05/2022 Por Primera Info
Es la sexta generación de don Carlos Guerrero, el hombre que trajo los primeros animales Angus a la Argentina, que tuvo una estancia en Olavarría y que donó los terrenos donde hoy se encuentra el Club Atlético Estudiantes. Su abuelo –nieto del pionero ganadero- es el propietario de la cabaña Charles de Guerrero y él, con 32 años, está al frente.
IMG_20220527_192746272

Se llama Carlos José Pestalardo Guerrero. “Pepe” para todos, absolutamente para todos los cabañeros y dirigentes que están envueltos dentro del espectro Angus. Quizá para los olavarrienses su nombre diga poco. O nada. Pero cuando se enteran de que es la sexta generación del hombre que trajo por primera vez dos animales Aberdeen Angus a la Argentina, ya lo miran de otra manera. Y sobre todo cuando aquel hombre que marcó historia dentro de la raza líder argentina se llamaba Carlos Guerrero.

-----------------------------------

Yendo a la historia, rastreando notas en Internet (para brindar la data más precisa posible), dejamos por un momento la historia de “Pepe” Pestalardo Guerrero. Así que hay que decir que el año de 1879 nos retrotrae, indefectiblemente, a la figura de Don Carlos Guerrero. Luego de la lucha para eliminar a los indígenas, en la recordada Campaña del Desierto (que inclusive tuvo a Olavarría como escenario de esas batallas: en Colonia Nievas se instalaban las caballerizas de Roca) el Estado logró apoderarse de 20.000 leguas.

Luego aparece el conocido estanciero bonaerense Don Carlos Guerrero (nacido en la provincia bonaerense en 1847), quien se convierte en el introductor del Aberdeen Angus a nuestro país. En este año arriban -a su nombre, desde Escocia- los tres primeros reproductores de pédigree de la raza: a fuerza de iniciativa y trabajo logró adquirir varios campos en las provincias de Buenos Aires, San Luis y Córdoba, que fueron modelo en su actividad, entre ellos San Antonio, en Olavarría, además de la hermosa y reconocida cabaña “Charles”, erigida en la localidad de Juancho, partido de General Madariaga.

En su tiempo llegó a convertirse en uno de los ganaderos que poseía mayor número de cabezas de ganado de todas las razas en nuestro país, siempre con su espíritu inquieto y observador, y fundó la Liga Agraria de la Provincia de Buenos Aires en defensa de los intereses de los productores agropecuarios. Presidió esta institución casi a perpetuidad.

Desde Escocia trajo en 1879 al toro Virtuoso y a las vaquillonas Aunt Lee y Cinderella. Su responsabilidad cívica también le llevó a actuar en política, habiendo sido presidente del Partido Demócrata. Falleció en su establecimiento “Charles”, en Juancho, el 23 de enero de 1923.

------------------------------------------------------

Don Carlos Guerrero –el mismo que donó las tierras donde hoy se levanta orgulloso el Club Atlético Estudiantes- era el abuelo del abuelo de “Pepe” Pestalardo, quien hoy con apenas 32 años está al frente de la cabaña “Charles de Guerrero”, que es propiedad de su abuelo Carlos Guerrero (quien tuvo siete hijas: Paula, Inés, Pía, Soledad, Agustina, Camila y Emma). Y “Pepe” fue uno de los que estuvo presentando sus animales, excelentes por otra parte, en el evento más importante que tuvo la raza en los cien años de vida de la Asociación Argentina de Angus, en la Sociedad Rural de Palermo, la semana pasada, donde logró premios y reconocimientos. Así fue que tuvo una charla mano a mano con campoindustria.com para que contara amablemente algo de la historia y mucho de su presente, además de enterarse que en Olavarría existe el Parque Carlos Guerrero por lo que se sorprendió y se sintió orgulloso de quien lleva su sangre inquieta y emprendedora.

¿Qué se siente hoy, a la distancia, ser parte de la sexta generación del hombre que trajo la raza Angus a la Argentina?

“Es una muy linda satisfacción y una linda responsabilidad. Hoy me toca estar al frente de la cabaña, pero detrás hay una familia y un equipo que son la base y el pilar de todo este trabajo. Creo que esa responsabilidad me lleva a decir que luego de 143 años estamos en la vanguardia de la genética, porque es una empresa que sigue siendo familiar, que sigue trascendiendo y como muestran las cucardas que obtuvimos indican que hicimos una buena campaña porque estuvimos peleando los campeonatos. Creo que a través del tiempo es difícil que las empresas trasciendan después de la tercera generación, así dicen todos, pero acá está Charles seis generaciones después de 143 años y seguimos peleando por la genética argentina, aportando ese granito para el productor argentino” comenzó contando Pepe, casado hace cuatro semanas con Sofía Orodá (“criadora de Brangus, con la misma pasión ganadera que yo así que entiende la locura, y por ahora sin niños”, dice riéndose), hijo de Carlos Pestalardo (es médico) e Inés Guerrero y hermano de Rosario, Inés, Agustín, Sebastián y Manuel.

¿La gente te recuerda siempre lo que hizo don Carlos Guerrero, el pionero?

Es el que tuvo la visión de mejorar la ganadería a nivel país, porque más del 70 por ciento de las vacas argentinas tiene sangre Angus. En su momento lo trataron como un loco que traía unos perritos para poblar el jardín y hoy es la raza más importante a nivel país y a nivel mundial, y la verdad es que nos llega de orgullo a los Guerrero ser parte de la familia que trajo el Angus al país. Pero más orgullo nos da seguir aportando ese granito de genética para el productor argentino, para que cada día sea más rentable y mejorar la carne para el argentino, porque nos conocemos en el mundo por la calidad de nuestra carne y a eso se lo debemos al Angus.

¿Hoy estás vos al frente de la cabaña “Charles”? 

Sí. Tengo 32 años y a los 25 mi abuelo me puso a cargo de la cabaña, por lo que hizo una apuesta fuerte. La cabaña venía remontando, tenía un asesor que es Francisco Gutiérrez, allá por 2015, y en ese momento dijo que se largue Pepe, mi abuelo Carlos apoyó esa moción y acá estamos. Siete años después estamos compitiendo: sacamos una Reservada Gran Campeona en Palermo 2018, un premio que mi abuelo no había podido lograr en los últimos cuarenta años, y la verdad que esa fue una gran satisfacción para toda la familia.

¿Cómo te fue en el Centenario Angus?

Trajimos una linda fila, con sangre propia de Charles, con padres de la cabaña. Sacamos varios primeros premios y estuvimos entreverados con diferentes campeonatos, y sacamos una Reservada Campeona y tres Tercera Mejor Hembra, por lo que estoy más que contento ya que mostramos la consistencia que hoy tiene la cabaña. Trayendo tantos animales y estar peleando los campeonatos muestra cómo estamos. Trajimos doce en total: cinco terneras, dos terneros, dos toros y tres vacas.

¿Es decir que a los 29 años tuviste que asumir una enorme responsabilidad?

Sí. Pero desde muy chico estuve detrás de las vacas, aprendiendo con mi abuelo, yendo a las mangas, siempre me hizo trabajar y aprender desde abajo. También me fui a Estados Unidos durante nueve veranos a trabajar a Schaff Angus Valley, una de las cabañas más grandes de aquel país que hace precios récords todos los años, y esa fue una primera experiencia; él me abrió las puertas y me quiere como un hijo. Eso me abrió la cabeza, aprendí mucho y poco a poco, con el apoyo de Francisco (Gutiérrez, de cabaña Tres Marías) durante los primeros años, antes de que haga un paso al costado, fui asignando y trabajando con el Puro Controlado allá por 2013. Después se empezaron a hacer los lavajes y las asignaciones para las donantes, traer algún toro de afuera para ir abriendo sangre y poco a poco fuimos armando un buen equipo, más el apoyo de la familia, y así fuimos dando grandes pasos.

¿Qué cantidad de animales hoy cuenta Charles de Guerrero?

La cabaña está ubicada en Solís (Ruta 8 kilómetro 102,5) y el remate anual lo haremos en agosto: será el viernes 26, presencial y virtual, y la realidad es que hoy la cabaña tiene 200 vacas de pédigree, es decir no es un gran volumen comparada con otras, ya que hay otras cabañas que tienen mucho más animales que nosotros pero igualmente eso nos da una gran satisfacción estar peleándoles los campeonatos. También tenemos unas 400 vacas PC y estamos vendiendo muchos toros y a otros los usamos para producción propia, pero siempre apuntando al productor argentino, a la adaptabilidad, a la fertilidad, que sean toros útiles de sistemas pastoriles y aportar esa genética nos brinda una gran satisfacción. Mientras que toros PC tenemos alrededor de 150 y unos 70/80 toros PP que usamos para nuestros propios planteles, para nuestros rodeos comerciales, por lo que estamos felices.

¿Cuáles son los desafíos que te planteaste desde que asumiste la conducción de la cabaña?

Primero, ir mejorando la genética y que esa genética trascienda puertas afuera. En 2015 no teníamos toros en ningún centro genético y hoy tenemos once. Hemos exportado embriones a casi toda Sudamérica y también a Europa, a países como España, Portugal, lo que nos llena de satisfacción porque nos requieren desde el viejo continente y fue de allí donde vinieron los primeros Angus. Que nos pidan genética nos llena de orgullo. Y dejar de ser una cabaña que fue la que trajo el Angus al país, sino ser una cabaña referente de Angus en la Argentina, que los extranjeros vengan desde Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia o México, que quieran conocerla, nos llena también de satisfacción. Charles de Guerrero no es solamente un nombre sino un programa genético. Así los centros genéticos se han ido acercando para comprarnos toros, ya que además de ser un animal lindo fenotípicamente, productivo, adaptable, comenzamos a hacer buenos DEPs (Diferencia Esperada entre Progenies) que son clave para la producción de hoy para que marque una diferencia en la rentabilidad del productor, buscando una vaca moderada, que tenga mucha calidad de carne. Y eso también nos pone felices, porque vemos esa curva de crecimiento en los terneros, porque el productor ve la diferencia y sabemos que si compra en Charles de Guerrero después no se vuelve para atrás.

¿Es dura la competencia, porque hay muchas cabañas de punta y eso obliga a hacer cada vez más inversión en genética?

Exactamente. La ganadería es un constante trabajo. Somos los locos de las vacas, porque es una pasión que se lleva bien adentro, y la verdad es que –como siempre digo- somos unos locos y nunca trabajamos porque hacemos lo que nos gusta. En ese sentido uno estudia permanentemente y en lugar de ver una película en mi casa me pongo a ver catálogos o viendo videos de reproductores, y así uno ve qué necesita, dónde se puede mejorar y ver las líneas genéticas nuevas para ir mejorando, pero siempre mirando lo que necesita el productor, apostando a eso, porque es el que nos demanda así como el mercado argentino y mundial, que es calidad de carne. (FUENTE: www.campoindustria.com).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Te puede interesar