"Venimos a pedir justicia por nuestras hijas": colocaron pegatinas y un listado de abusadores en Olavarría

Género 24/03/2021 Por Primera Info
Cinco madres de víctimas de abuso sexual compartieron sus historias con Primera Info. En el Día de la Memoria, buscan visibilizar la problemática y el abandono del sistema judicial.
Animate fiscalia
Animate fiscalia

Cerca de las 16 de este miércoles un grupo de mujeres se acercó a la Fiscalía a colocar pegatinas. Se trata de madres de niños y niñas víctimas de abuso sexual que hasta el día de la fecha se encuentran esperando que la justicia actúe, condene a los culpables y proteja a las infancias. 

La actividad consistió en visibilizar las caras y nombres de abusadores que siguen sueltos en Olavarría, muchos de ellos nunca fueron procesados y a otros se les permitió completar sus ya de por sí breves condenas fuera de la cárcel. El listado de agresores sexuales y las pegatinas se encuentran en las inmediaciones de la Fiscalía en Rufino Fal y Moreno; en varios puntos del parque Mitre y en la vereda del Palacio Municipal.

Animate pegatinas

Acompañando a este grupo estuvo Liliana Cuenca, fundadora y presidenta de la Asocación Civil Animate, que acompaña y asesora a víctimas de abuso sexual en nuestra ciudad. 

Acciones como las pegatinas o escraches se llevan a cabo con mucho cuidado hacia las víctimas y como un modo de impulsar celeridad en las causas que tardan o quedan "encajonadas" pasado un tiempo de realizada la denuncia. Desde Animate sostienen que "los tiempos de las víctimas no son los mismos que los tiempos de la justicia".

Cada 24 de marzo se repite la actividad, excepto en 2020 a causa de la pandemia. La elección del día no es casual, "es un día donde se reclama por la verdad y la justicia" expresó Margarita, una de las madres allí presentes.

Algunas de las mujeres que concurrieron compartieron su experiencia con Primera Info, procurando visibilizar la desidia y la desprotección a las que son sometidas las víctimas de abuso sexual - niños, niñas y adolescentes en su mayoría - por parte del sistema judicial.

Margarita

Alta, rubia y "con presencia", como la definió el grupo que se aceró a la Fiscalía, tomó la palabra y afirmó que en Olavarría hay cada vez más casos de abuso sexual en la infancia y que los perpetradores están muchísimas veces en el seno familiar. "La gente que hace este tipo de cosas puede ser tu hermano, tu padre, tu abuelo", explicó.

Narró, desde su experiencia y la de sus compañeras, que una vez que se realiza la denuncia la familia suele tomar partido "por el que hace esta aberración", razón por la cual sostuvo que hay que apoyar a los niños cuando logran expresar que están sufriendo abuso.

Además, la difícil situación, por la que ningún niño, niña o adolescente debería pasar, no culmina con la realización de una denuncia. Lo que viene después afecta tanto a la víctima como a su entorno. "Encima de que tenemos que luchar con la Justicia, nos encontramos con amenazas, falta de protección de quienes nos tienen que proteger: el Juzgado de Familia, la Fiscalía" contó Margarita. 

En su caso, ya transcurrieron 8 años desde la denuncia y la única medida de la que dispone para proteger a su hija es una orden de restricción que ella misma debe renovar cada 6 meses. Entre tanto, mientras el juicio se aplazó debido a la pandemia, el abusador ronda su espacio de trabajo y continúa hostigándola y ejerciendo violencia económica contra ambas. "Estamos desprotegidos desde todo ángulo, por más que esto sea penal, en lo civil tampoco tenemos respuesta", sentenció.

Romina

Otro de los casos donde la condena es breve y la Justicia desatenta. "Yo denuncié en 2013 un abuso de mi pareja hacia una de mis hijas, estuvimos muchísimo tiempo hasta que pudimos lograr que lo detuvieran". El abusador estuvo preso un año y medio y continúa cumpliendo una condena de 3 años y 5 meses fuera de la cárcel.

Cuando se le concedió la libertad condicional, a Romina no le fue comunicado desde la Fiscalía. Ella se encontraba esperando la fecha para el juicio y el mismo fue suspendido. A su vez, se coordinó un juicio abreviado, a pesar de que ella, madre de la víctima, había expresado no estar conforme con esta medida.

El abusador sigue libre aunque Romina lo denunció nuevamente en 2017 y a la víctima aún no se le realizaron pericias psicológicas. Mientras tanto, "yo tengo a mis hijas encerradas en mi casa, no las dejo ir a ningún lado solas, es lamentable que tengamos que pasar por esto un montón de mamás", expresó.

Respecto de las situaciones de abuso intrafamiliar, esta madre manifestó que "vos nunca te vas a imaginar que eso va a pasar". Y explicó la dificultad que tienen los niños y niñas para hablar sobre lo que les sucedió. "Algunos lo hablan de chicos y otros capaz se callan 10 años, es algo que deja secuela para toda la vida, eso la Justicia no lo ve".

Los niños víctima de abuso sexual no pueden identificar el abuso en sí, pero sí son conscientes de que la situación por la que ese adulto les está haciendo pasar está mal, no desean estar allí y esto se suma al miedo y la desprotección de saber que la persona que debería cuidarlos les está haciendo mal. 

Por otro lado, el perpetrador siempre manipula a la víctima para que no hable, al punto de que la misma no lo hace por miedo a las consecuencias e incluso puede llegar a sentirse responsable por el abuso.

Graciela

La experiencia que compartió esta mamá ilustra claramente la manipulación de la que es víctima el niño o niña por parte del adulto abusador. La denuncia fue hecha a fines de 2016, también un caso intrafamiliar, pero el hombre reside en otra provincia, por lo que los tiempos de desarrollo de la causa pueden llegar a ser más largos.

"El la había amenazado con que la iba a matar, o que yo no la iba a querer, que yo quería a su hermana y no a ella. Psicológicamente te destruye eso", explicó Graciela. Su hija le contó de los abusos 4 años después de sucedidos. Para ese entonces el dolor y el malestar de la niña se habían manifestado en problemas de conducta en la escuela.

Desde ese entonces están esperando una Cámara Gesell que no llega. En medio, la joven sufrió un abuso por parte de una persona desconocida en la calle. La consecuencia inmediata fue un ataque de pánico. Es que la situación traumática trajo a la superficie todo el horror vivido años atrás, volvió a sentirse vulnerable y desprotegida y así hace sentir la Justicia a cada víctima en la medida en que no actúa contra los abusadores.

Graciela cuenta que volver a salir a la calle, volver a confiar en los hombres es una tarea titánica y que el daño sufrido acompaña toda la vida. "Eso no se cura, se aprende a sobrellevar", sostiene la madre. "Quiero salir y volver tranquila a mi casa", desea la hija.

Anabela

Ella quiso "agregar algo sobre abuso simple, que es algo que no se conoce mucho". Según explicó, cuando la causa es caratulada de esa manera su destino suele ser el fondo de un cajón. "Nos dejan para lo último, somos 'lo menos grave' porque fue 'solo un manoseo', pero a los chicos les causa terribles consecuencias".

En el caso de su hija, las consecuencias fueron intentos de suicidio, enuresis nocturna, dificultad para vincularse con hombres mayores. "Mi hija ve un hombre mayor y tiembla", contó.

Anabela dice que los casos deben ser juzgados de igual manera, porque existe un abuso y "el daño es el mismo". Además, como sus compañeras, sostuvo que el perjuicio afecta a todo el entorno de la víctima.

"El abusador manipula muy bien a la víctima", explicó, "siempre buscan a la persona que creen más débil, a la que piensan que no va a hablar nunca". En su caso, su hija pudo expresarse cuando supo que una amiga había vivido una situación similar.

Luego de eso, la soledad y la sensación de abandono. "Cuando pasó todo yo me había desbordado totalmente, si no la tenía a Liliana (Cuenca) que me contuvo y asesoró no se que hubiera hecho", contó. 

Finalmente, pidió justicia por todos los casos que visibilizaron este 24 de marzo y que la gente de Olavarría "se de cuenta de que están caminando abusadores por la calle y que le puede pasar a cualquiera, rico, pobre". Muchas veces la condena social recae sobre las madres y familiares, acusándolos de mentir, "querer manchar reputaciones", de ser "madres despechadas".

El pedido es simple. "Que abran los ojos y que no nos juzguen. Justicia para todos".

Georgina

Confesando que estaba nerviosa y que "no sirvo para esto", fue la más breve, pero contundente. "Venimos a pedir justicia por nuestras hijas, las hijas de todos".

Georgina dijo claramente que la situación que viven las hijas, las madres, los familiares, "es constante, no es que lo condenan y ya se termina, es un sufrimiento para toda la vida. Hoy queremos reflejar eso y pedir justicia".

De acuerdo con que los tiempos son demasiado lentos, también manifestó que "la justicia no ayuda a la víctima, pareciera que ayuda al victimario".

Si sos víctima de violencia familiar o sexual, o sabés de alguien que lo sea, llamá a la línea 137. Es gratuita, nacional y brinda contención, asistencia y acompañamiento las 24 horas, los 365 días del año. También podés comunicarte por WhatsApp al 11 3133-1000.

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