El retorno de Julio Cobos y un peronismo local antiobrero

Política 13/12/2020 Por Primera Info
COMENTARIO POLÍTICO DE LOS DOMINGOS POR ROBERTO PEÑAYOS. El interbloque del FDT se negó a respaldar a los mineros en el conflicto que libran contra Loma Negra. Valicenti y Aguilera decidieron permanecer neutrales y no apoyarlos, lo que significó una conducta antiperonista. El proyecto del aborto podría correr un destino inesperado en el Senado. La carta de Cristina.
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Una cadena de noticias norteamericana con mucha cobertura latinoamericana analizó el tratamiento de la
despenalización del aborto en la Argentina y aventuró un final en el Senado similar al de la Resolución
125. En aquella oportunidad la entonces presidenta, aunque hoy ejerce el cargo casi de facto, se negó a negociar con el campo y pretendía un triunfo por demolición contra lo que ella denominaba “la oligarquía”.
Cristina Kirchner no sabe dialogar, no está en sus genes ni en su formación y paradójicamente hizo toda su carrera en el Parlamento, al que llegó como lo hizo con la presidencia, de la mano de su esposo.

Llama la atención que una persona que enarbola tantos derechos femeninos se valiera tanto de la
incidencia de su marido para hacer su carrera política, y que jamás haya hecho alguna autocrítica por ello.
Según trascendió por esta cadena norteamericana, la Vicepresidenta procuraría un empate final en el Senado en el que ella tuviere que desempatar pero en contra del proyecto. Es decir, una repetición de Julio Cobos, sólo que a la inversa. En fin, cosas vederes, Sancho..., dicen mis amigos españoles.

De esa manera, mataría dos pájaros de un tiro: quedaría muy bien con el Papa Francisco y le arrojaría las últimas paladas de tierra a la tumba de Alberto Fernández, que quedaría muerto y expuesto por la derrota ya que fue él quien impulsó la propuesta.

El plan de Cristina suena maquiavélico pero difícilmente descartable. La Vice, según comentan en su entorno inmediato, guarda celosamente un demencial odio contra cuatro personas, y serían Hugo Moyano, a quien culpa del infarto de su esposo; contra Sergio Massa, quien en 2013 le arrebató su sueño de una “Cristina eterna”; también contra Alberto, quien descargó sobre ella toda clase de denuncias y acusaciones cuando fue separado de su cargo luego de la derrota de la 125, y contra Lázaro Báez por no haber compartido sus ganancias.

De ese modo, Cristina completaría su celada con Alberto a quien acercó para no errar el disparo vengador. Aunque usted no lo crea, la política se ha vuelto rara, muy rara con la irrupción de esta pasionaria argentina.
Su plan, que lanzó como otra cortina de humo además de la legalización del aborto, es el de la elección de los jueces de la Corte por el voto popular. Y el próximo sería el de someter los siguientes papados a la misma metodología.

Política de locos

En Olavarría, La Cámpora y su jefe exclusivo y excluyente, César Valicenti, compite con su jefa para ver quién es más autoritario y caprichoso.
Primero se negó y ordenó a su bloque que hiciera lo mismo, a respaldar al gremio minero AOMA en su conflicto con la fábrica Loma Negra. La decisión de no acompañar a los obreros fue consensuada con el subsecretario de Minería, Federico Aguilera, y todo el bloque del Frente de Todos se sometió a esta decisión antiobrera y escasamente relacionada con la esencia del peronismo.

Si continúa así, Valicenti se va a quedar más solo que Javier Milei en un simposio liberal en Venezuela.
La misma suerte correría su amigo y compadre, Federico Aguilera, quien ha entrado en una enorme confusión ideológica y de enarbolar la promesa de campaña de aumentar el impuesto a la piedra, hoy se pone del lado de la megafábrica cementera y en contra de lo que sería la columna vertebral. Si Federico sigue en la misma tesitura estaría construyendo un movimiento invertebrado.

El interbloque del Frente de Todos se quedó sin dos concejales porque Valicenti decidió echarlos. Pero no sólo eso, empleando una vieja práctica fascistoide, no sólo se los echó sino que con la colaboración de los troles K, los escracharon a más no poder por las redes. Sólo les falta hacerles piquetes en las puertas de sus casas o estimagtizarlos con pinturas ofensivas como lo hacían los nazis. En fin, la política local es una cosa de locos y no apta para racionales.

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