El camporismo atrasa, pero igual construye la dictadura oncológica

Política 10/01/2021 Por Primera Info
COMENTARIO POLITICO DE LOS DOMINGOS. POR ROBERTO PEÑAYOS. En cualquier momento rueda la cabeza de la directora y será sacrificada como “la niña del rayo” de los incas para ofrendarla a la diosa Cristina. Oncología ya es un búnker de La Cámpora y pone en riesgo la salud.

El caso de las vacunas perdidas en Olavarría por negligencia quizá, y no por sabotaje como lo pretende dibujar La Cámpora, se nacionalizó con las declaraciones del Presidente al admitir que en el FDT hay grupos que quieren una revolución y que él no comulga con esas ideas.

Pero, ¿qué revolución quieren estos pibes, la dictadura de Venezuela o un sistema parecido al de Rusia o China? Son unos delirantes deseosos de poder y de dinero.

De eso no hay duda.

A mis amigos españoles les llama la atención el surgimiento de esta banda comandada por Cristina. Me sugieren que les diga que la historia siguió transcurriendo y que estos sistemas fracasaron por sus actitudes dictatoriales, violatorias de los derechos humanos, y si no anduvieron nunca menos ahora que la gente está en otra cosa, preocupada mucho más por la libertad, el goce y el individualismo por sobre todos esos delirios totalitarios.

Además, su desubique histórico los conduce a hipocresías y cinismos como pasó con las vacunas en el Hospital Provincial de Oncología.

Seguramente sabían lo que pasó y cuáles fueron las causas del siniestro, pero su soberbia les impidió hacerse cargo e inventaron todo.

Llegó raudamente el titular de la Región Sanitaria IX (Ramiro Borzi, aclaramos por las dudas) y les habría hecho firmar a todo el personal un “pacto de confidencialidad”, del que posteriormente cada uno de los firmantes se arrepintió de haberlo firmado.

El objetivo era zafar y hacerlo zafar al diputado que lo había empleado, y de paso victimizarse con una teoría tan conspirativa como inverosímil.

Hasta allí llega el cinismo de estos “chicos” que podrían terminar siendo unos déspotas peligrosos. El espíritu “revolucionario” de estos camporistas se rinde ante el dinero y los cargos rentados.

La médica en la mira

Pero no acaba allí. Sienten que sólo les creen los propios y también rentados, y que el resto de la población no los quiere ver ni cerca de algo que tenga que ver con el poder. Ahora intentan cargarle todas las responsabilidades de lo sucedido a la directora, Silvina Rosende, una filo camporista que terminará sacrificada a los dioses cristinistas como “la niña del rayo” de los incas.

El diputado Valicenti intenta colocar al contador Izarriaga al frente del Hospital y creerá que desde allí llevará a cabo la revolución tan ansiada. El legislador de Hinojo no confía tanto en Rosende y lo quiere cerca a Borzi para abortar cualquier intento de rebelión hospitalaria. Lo de “abortar” es solo una figura retórica, obviamente.

En tanto, Galli se relame en su despacho después de haberle ganado a Valicenti y Borzi la batalla de las vacunas.

Lo más probable es que la médica termine sacrificada en el templo camporista por el dios hinojense.

La Argentina es un país extraño. Un presidente que eligió mal su pareja y ahora debe aceptar una convivencia tóxica. Dirigentes gremiales cristinistas que reclaman censura a los medios en medio de un mundo también lleno de semidioses virtuales que se animan a eliminar de las redes a un presidente sólo por opinar.

“Estamos jodidos” diría Seba, mi amigo madrileño, luego de correr la nieve que azotó la capital española, “porque además de la pandemia avanza el virus del totalitarismo”.

Entonces, además de la dirigente gremial K y de los camporistas, sólo nos falta que no seamos “el país que más vacunó en el planeta” y eso no se lo vamos a permitir. Lo aseguró el Gobierno central y Alberto no miente…

Te puede interesar