La dirigencia sigue incorregible, mientras el kirchnerismo busca candidato

Política 06/06/2021 Por Primera Info
COMENTARIO POLITICO DE LOS DOMINGOS. POR ROBERTO PEÑAYOS. En la Nación la clase política está de fiesta con el dinero del pueblo. La dirigencia prefiere aumentos y sigue eludiendo la compra de vacunas. En lo local se perfila un comerciante que todavía no se anima a asomar la cabeza. A Axel Kicillof le sigue faltando calle.
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Si algo faltaba para completar la frustración del gobierno de Alberto Fernández era un aumento de los sueldos de los diputados y senadores. Tanto Cristina Kirchner como Sergio Massa se prestaron a dar ese aumento que, cuanto menos, es absolutamente vergonzoso dentro del contexto crítico que se está viviendo.

Se dejaron escapar 14 millones de vacunas Pfizer, calificada como la mejor del mundo, que bien habrían podido evitar miles de muertes y encima los diputados y senadores se llevan, según el estudio del economista Roberto Cachanovsky, unos 13.000 millones de pesos con los cuales se podía haber comprado casi 7 millones de vacunas.

¿Qué tienen en la cabeza los políticos argentinos?, ¿tienen corazón, sensibilidad o sentido común, o sólo les interesa la plata y vivir bien a costa del esfuerzo y el sufrimiento popular?.

Con esta clase dirigente, la Argentina es un país sin futuro. La sed de dinero de Sergio Massa y Cristina Kirchner es insaciable.

Mis amigos españoles no se explican cómo sigo soportando tantas cosas y me piden que huya de este país como lo hice durante la dictadura militar. Ellos se imaginan que aquí se está viviendo algo parecido. Les explico que no, que pese a todo tenemos una democracia con alguna vigencia de las instituciones y, pese a que el Gobierno cree que China, Rusia y Venezuela son paraísos políticos, yo les digo que todavía queda alguna esperanza de cambiar el destino y que este autoritarismo va a recibir un castigo en las próximas elecciones.

“¡Qué va hombre!”, exclaman, como si me quisieran despertar de un largo sueño de credulidad e inocencia. “Estos ya demostraron lo que son...”, agregan, “¿cómo es que no te has dado cuenta todavía?. Vuestro país no tiene remedio y nunca lo ha tenido. No aprenden de los errores y tropiezan siempre con la misma piedra. Eligieron a este inoperante con bigotes para echar otro inepto que ya se los habían quitado. Nunca se animan a probar con otras alternativas”.

Pero es en vano explicarles que el voto argentino es puramente emocional y que está motivado por creencias ingenuas o pasados arraigados en la mentalidad nacional. Y me piden por favor que no pierda más tiempo en objetivos imposibles, como el de esperar un cambio en la mentalidad de un pueblo acostumbrado a obedecer y a que se los guíe como si fuesen chicos eternos.

La discusión no tiene fin y cada uno se queda con sus creencias: ellos con sus reproches sensatos -pero difíciles de incorporar- y yo con mis ciegas esperanzas.

Volver al futuro

Aquí, en la ciudad del cemento y de mis ancestros, las cosas siguen más o menos igual. El Intendente se siente muy tranquilo porque el jefe de la oposición no podría nunca inquietarlo y tampoco tiene un candidato opositor para temer.

Salvo que algún “tapado” del peronismo, pero todavía no se vislumbra nada en el horizonte. Hoy por hoy Galli podría renovar hasta el siglo veintidós y sólo tendría los límites de la ley y del tiempo.

Como en “Volver al futuro” las esperanzas de un nuevo alcalde estarían depositadas en un comerciante, pero que todavía no se ha animado a asomarse a la política aunque no le faltan ganas.

Por ahora, La Cámpora sigue midiendo gente para ver si puede tener recambio pero según los datos, los números no alcanzan y habría que hacer un marketing muy grande y costoso para levantarle el precio. El camporismo cree que con las Casas de la Provincia se puede ir generando candidatos a intendentes a partir de los delegados provinciales y ya tienen algunos nombres para ir probando suerte.

El camporismo piensa aplicar este mecanismo en todos los municipios del conurbano y el objetivo es desalojar de una buena vez a los barones que el Gobernador llamó “varones”, con “v” corta, creyendo que era un tema de género y no de títulos de nobleza o jefes feudales. Lo que demuestra que a Kicillof le falta tanto barrio como del que carecen los hijos del “Pájaro” Caniggia.

 

 

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