"Expresarnos públicamente es un grito de desahogo"

Comunidad 08/03/2021 Por Primera Info
Desde el Comedor "Pocho Lepratti" reflexionan y manifiestan su parecer sobre la dura realidad que rodea a su actividad.
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El comedor "Pocho Lepratti"  envió estas reflexiones en el marco de la realidad que se vive en la actualidad.

Desde este espacio consideramos pertinente exponer nuestra voz sobre la percepción que nos manifiesta la realidad que nos rodea.

A finales del mes de marzo del 2020, nuestra labor fue declarada como una de las actividades esenciales, dentro del inicio del proceso de aislamiento preventivo y obligatorio, acentuando que la presencia de la pandemia en el país era un hecho.

A casi un año de ese momento y lo percibido puertas adentro, un suplicio que no se refleja en las redes, podemos asegurar que hubo días, meses, en los que notamos el impacto negativo que acrecentaba aún más, las necesidades de las familias en situación de vulnerabilidad, duplicando el número de personas que encontraban en nuestro espacio, una vianda de comida para el total del grupo familiar.

Durante todo el contexto, del cual aún estamos transitando, JAMÁS hemos recibido colaboración alguna por parte de ningún [email protected] municipal, provincial o nacional, y es desde este punto, donde expresarnos públicamente es un grito de desahogo.

Somos mujeres las que mayormente llevamos adelante la tarea comunitaria y voluntaria de emprender el funcionamiento de un comedor y en su mayoría son mujeres solas con sus niñeces, quienes acuden a espacios como el nuestro, he aquí donde consideramos que por el devenir de las circunstancias, nos envuelve un sentimiento de violencia de género institucional, ¿por qué?

Porque desde que el Presidente nos declaró dentro del marco de “actividad esencial”, [email protected] representantes del gobierno, siendo parte de [email protected], [email protected] de esta localidad, JAMÁS se han acercado a preguntar que necesitábamos para cocinar y para prevenirnos a [email protected] y a [email protected] que llegaban en busca de la colaboración que no dejamos de dar, en plena etapa del virus pandémico, sabiendo que exponíamos la propia vida, y la de nuestra familia, ante ello reflexionamos, ¿Quién es el patriarcado que fomenta la desigualdad, la disparidad..?

Para nosotras el patriarcado regocija a funcionarios que te dan ayuda si y sólo si, te ven flamear su bandera partidaria, entonces, si habiendo efectores del Estado en las áreas sociales de todos los sexos/géneros, el patriarcado, ¿dónde está? ¿Quién es? Si desde el 2019 el representante de desarrollo social de Nación, es un masculino olavarriense, si el diputado por la séptima es un olavarriense masculino, si la senadora por la séptima es mujer, si el secretario de desarrollo y calidad de vida es un hombre, y es una mujer la jefa de desarrollo social, [email protected] [email protected] de distintos colores políticos, todos ellos sin preocupación alguna sobre nuestra salud, y nuestros recursos para poder asistir a familias donde el Estado no hubiera llegado jamás, y quién sabe qué habría ocurrido con cada madre, padre, niñez de al menos, las personas que han retirado su plato de comida tres veces a la semana.

Al patriarcado lo alimenta la ambición del individuo sin distinción de género, ensanchando la brecha de las desigualdades, que se reflejan al contemplar como a otros comedores si les llegaba mercadería y ayuda en demasía a cambio de una sonrisa para la foto, la violencia de género institucional que denunciamos, está ahí, en esos gestos, de aquellos hombres que nos miraban sobradores, pero también en esas mujeres que apañaron con su silencio esa acción hostil.

Somos un espacio acompañado por varios hombres, que han cocinado, buscado donaciones, que han arreglado camas, cocinas, cortado leña, puesto chapas o membranas, consiguiendo una salamandra o una frazada, para dar ayuda a otras mujeres, por ello, apelamos a la reflexión sanadora y constructiva, a no avanzar en la reproducción a viva voz de una idea que intentan plantar en el inconsciente colectivo que rozan el extremismo, el rencor, el odio, al plantear de que por el hecho de ser hombre se es parte del patriarcado.

Estamos a unas pocas semanas de obligarnos a cerrar la puerta y apagar la hornalla, ya que casi no contamos con carne ni pollo, tampoco condimentos, ni verduras, y si esto pasa, es porque el verdadero patriarcado sigue convencido de que para que nos ayude, tenemos que levantar su bandera partidaria, sin miramientos éticos, ni morales de que ese fetichismo deja sin comer a nuestras vecinas, nuestros vecinos, a las niñeces, no lo hicimos antes, no daremos ese paso ahora...

Dejamos asentada nuestra percepción, pueden o no estar de acuerdo, quien quiera opinar constructivamente, que lo haga, pero eso sí, primero, despójese de su ideología política y luego continuamos el debate.

La vida nos da todos los días la posibilidad de ser mejores que ayer, aún pueden ser solidarios con nosotras, acercándose a Santa Cruz y Azopardo , lunes, miércoles o viernes de 10 a 13 horas, si vienen y está cerrado, es porque llegaron tarde.


Nuestros respetos a quienes objetivamente luchan en busca de la igualdad de derechos, sin pisar al resto.

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